Arcipelago es floral y afrutado, un paseo por las islas del archipiélago toscano entre albaricoque maduro y maderas cálidas. | Notas: Jazmín, siempreviva, azahar, limón, mandarina, albaricoque, cedro, madroño, almizcle.
La historia de la casa
En el año 2000, en Marciana Marina, en la isla de Elba, la familia Murzi fundó Acqua dell’Elba con un sueño sencillo: embotellar el perfume de su isla natal, ese aroma a sal, pino marítimo y luz mediterránea que llevaban en la memoria desde la infancia. Classica, su primera creación, abrió el camino a una casa de perfumería toscana que, veinticinco años después, sigue elaborando cada fragancia en Elba, fiel al paisaje que la vio nacer.
La historia del perfume
Arcipelago toma su nombre del Arcipiélago Toscano, ese collar de siete islas —Elba, Giglio, Capraia, Montecristo, Pianosa, Giannutri y Gorgona— que salpica el mar entre Toscana y Córcega como si alguien hubiera dejado caer piedras preciosas sobre el agua. El perfume nace de la idea de viajar de isla en isla sin moverse del propio cuerpo, dejando que cada nota sea una costa distinta que se descubre a medida que pasan las horas.
Su apertura es luminosa y salina, con cítricos que estallan como el reflejo del sol sobre un mar en calma; después llega un corazón floral marino, verde y ligeramente acuático, que evoca los acantilados donde la vegetación crece a pesar del viento y de la sal. El fondo, cálido y amaderado, recuerda a las tardes en que el perfume del monte bajo se mezcla con el aroma a madera de los barcos varados en pequeños puertos de pescadores.
Es una fragancia pensada para quien entiende el Mediterráneo como un archipiélago de sensaciones: nunca un solo lugar, sino muchos, unidos por el mismo mar y la misma luz. Llevarla es, en cierto modo, tener siempre una isla nueva por descubrir.







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