Otimo es el orgullo de quien se levanta de nuevo: como el ave fénix, tabaco y vainilla se funden en un gourmand denso que celebra la superación. | Notas: Tabaco, vainilla, base gourmand.
La historia de la casa
Pernoire nació en Basilea, Suiza, en 2020, del vínculo de dos amigos de infancia: Nico Mannino y Robin Dünner. Lo que empezó como una conversación entre quienes se conocían desde niños se convirtió en una filosofía: crear no simples fragancias agradables, sino auténticas personalidades olfativas, capaces de decir en silencio quién es quien las lleva. Junto al perfumista Andreas Wilhelm, la maison construye cada extrait de parfum como un retrato — intenso, preciso, inconfundible.
La historia del perfume
Hay nombres que son promesas. Otimo lleva en su raíz la idea de lo óptimo, de aquello que se alcanza tras haber tocado fondo, y en el atelier de Pernoire en Basilea esa idea se tradujo en un perfume que no esconde su origen difícil: el tabaco curado, oscuro y terroso, y una vainilla espesa que envuelve como una manta después del frío. No es un gourmand ingenuo ni fácil; es dulzura ganada, no regalada.
Andreas Wilhelm construyó Otimo pensando en el gesto de levantarse de nuevo, en la ceniza que todavía respira antes de convertirse en llama. Las hojas de tabaco se secan primero al sol y luego se funden con resinas cálidas y un fondo gourmand que recuerda al caramelo quemado más que al azúcar; la vainilla no endulza, más bien sostiene, da estructura a algo que podría deshacerse. El resultado es denso, casi orgulloso, hecho para pieles que ya han pasado por algo y lo llevan con la barbilla alta.
Quien se pone Otimo no busca pasar desapercibido. Busca que el perfume cuente, sin palabras, que ha vuelto a empezar y que esta vez lo hace mejor.








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